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Escenario Víctor Lima

Víctor Rolando Lima Santana

Nació el 16 de junio de 1921 en Salto, en calle Uruguay N.º 829, frente a la casa donde vivió Horacio Quiroga sus años de niñez y juventud. Fue hijo de Francisco Lima Onetti y de Mercedes Santana, y tuvo cuatro hermanos: Rodolfo Alberto, Raúl, Nilda y Lidia Renée.

Sus primeros años los pasó en la estancia de su abuelo en la zona del río Arapey Chico, en Zanja del Cobre. No terminó sus estudios secundarios y dedicó esos años a componer versos.

Con 16 años se trasladó a Montevideo e ingresó en el Ejército, a instancias del padre del escritor Juan Carlos Onetti, primo de su padre. Permaneció dos años hasta que desertó y se trasladó a Buenos Aires donde residió cinco años.

Su primer libro de poemas fue publicado por Ediciones Pueblos Unidos en 1948, Canto del Salto Oriental.​ Uno de los principales ejes temáticos de su obra poética es la inserción en el paisaje del hombre y la mujer.

En este libro están publicadas sus primeras canciones, como Aire Salteño, Vegetal; La Naranja, Pequeña elegía a un naranjo muerto, Tres Momentos, Salto Grande, Litoral, Canción del Jangador y Canción de los dos arroyos. Entre las letras hay canciones dedicadas a los estudiantes y otras donde aparecen personajes del pueblo como lavanderas y niños pobres.

Se integró a la actividad cultural salteña de los años 1950 formando parte de la Asociación "Horacio Quiroga", también integrada por el escritor Enrique Amorim.

Viajó al río Olimar en Treinta y Tres donde se estableció durante un tiempo y conoció a Rubén Lena y a Los Olimareños. Con ellos inició una colaboración que duró hasta su fallecimiento.

Regresó a Salto, enfermo pero en actividad, llegando a tener 120 poesías en un cuaderno. Fue internado en el hospital Salto al complicarse su enfermedad, pero solía escaparse al no soportar la quietud y el encierro.

Falleció el 6 de diciembre de 1969 al arrojarse a las aguas del río Uruguay para poner fin a su vida. Su madre había fallecido un mes y tres días antes.

Su segundo libro, Milongas de Peñaflor, fue editado seis días después de su muerte, el 12 de diciembre de 1969.

En 2010 se publicaron sus obras completas bajo el título Víctor Lima, obras completas, en edición preparada por su sobrino, el periodista y director de teatro Roberto Lucero.​ En 2009 se publicó la antología Víctor Lima – Con guitarra y sin guitarra con selección, prólogo y notas de Leonardo Garet.

​ Fuente: wikipedia.org


Letra de la canción Adiós a Salto [o Adiós, mi Salto]

Adiós, mi Salto, te dije un día
mirando el último naranjal.
Desde una rama del alba verde
me despedía triste un sabiá.

Adiós, mi Salto, te dije un día
mirando el último naranjal.
Casas y lomas, aves y frutas
me despedían quedando atrás.

Hoy el camino tiene mil huellas
para mis ansias de caminar.
Nadie camina mejor, te juro,
que aquel que aprende sobre su andar.

Adiós, mi Salto, te dije un día
mirando el último naranjal.
Mi pena en viaje sobre el rocío
te saludaba por no llorar.

Aún humedecen mis lejanías
las aguas dulces del Uruguay,
el cielo abierto de tus otoños
y el aire verde del naranjal.

Victor Lima fue un artista de manifiesta dedicación a los niños y a la escuela pública. Con profundo amor ejerció la docencia como Maestro de Canto vocacional en escuelitas rurales y establecimientos educativos de varios departamentos del país, en especial Treinta y Tres y Salto. Poseía un don, una forma de enseñar muy atraciva: los alumnos aprendían sus canciiones con gusto, facilidad y de inmediato las cantaban. Tratan del paisaje cercano, del río, de los árboles, del camino y de los personajes del pueblo, conocidos por todos, casi familiares.

Dice en Caminito de la Escuela:
Por el Caminito
que lleva a la escuela,
me da un arbolito
su sombrita buena

Su entrega a la educación infantil queda de manifiesto en Sembrador de Abecedario, donde homenajea al fundador de la escuela uruguaya -laica, gratuita y obligatoria-, Don José Pedro Varela:
Para colmarme la vida
para llenarme de luz
imitando a mi bandera
me voy a la escuela
de blanco y azul...

Siempre me dice el maestro
con un dulce dejo de amor:
el fundador de tu escuela
se llama Varela,
quiere, quiérelo...

El amor por la escuela y los niños, se conjuga con su hondo apego a la Patria. Dedica hermosas melodías al héroe José Artigas. Cosas de Artigas es una de ellas:

La tierra de los págaros pintados,
corona de ceibal, tierra charrúa,
parió un caudillo que dejó al dejarnos
palabras que agarraron como cuñas

"Mi autoridad emana de vosotros"
-dijo el capitán a los patriotas-
"y ante vuestra presencia soberana,
termina de inmediato, cesa sola"

  Al que es amigo, jamás Lo dejen en la estacada, Pero no le pidan nada Ni lo aguarden todo de él- Siempre el amigo más fiel es una conducta honrada.

- Martín Fierro