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A Poncho y Espuela

Sociedad Criolla A Poncho y Espuela

El departamento de Cerro Largo también se integra a este movimiento regional. El nombre de esta agrupación responde a la jineteada del Basto Oriental. Se estableció esta sociedad el 12 de agosto de 1987 en la ciudad de Melo, con sede en el "Parque Rivera" sobre ruta nacional número 26, a la entrada de la ciudad. Su primer presidente fue Joaquín Arrospide.

Intervienen compitiendo desde el año 1988.

Año 2018

Representan una construcción basada en un rancho principal, que fue el primero que se utilizó como afincamiento de un extenso campo en la actual zona del poblado cerro de las cuentas. Ubicado en ruta 7 entre Fraile Muerto y Tapambaé. La época representada va desde los años 1884 al 1910 donde vivio Delfina Miquilina Sosa.

Además representan pobladores de los Ranchos tradicionales de nuestra campaña de Antonio Sosa, Aceredo Díaz y sus 8 hijos, Delfina Sosa, Antonio Celacio, Viera de Britos y sus seis hijos, María Balbina, Elvira y Froilán Tuya.

Año 2017

Recreó un galpón de esquila del 1900.

Fue construido en la última década del Siglo XIX. La estancia estaba delimitada por el arroyo Parao y el río Tacuarí, ubicándose a sesenta kilómetros de la ciudad de Melo. Su dueña en ese entonces fue Doña Eufrasia Lucas, quien se casó con Don Pablo Furest, un comerciante ambulante proveniente de Montevideo. Su oficio era vender artículos recorriendo la campaña haciendo largos viajes y visitando las estancias, y fue gracias a ellos que lograron conocerse. El era muy buen administrador, por lo que en unos años logró multiplicar los bienes de Doña Eufrasia, formándose uno de los capitales ganaderos más importantes del departamento.

La estancia es una referencia y contaba con innovación en maquinaria de esquila para la zona en esa época, debido a su extenso territorio y cantidad de ovinos que poseía. Esta alcanzaba las 40.000 cabezas, las cuales se contaban únicamente en el momento de la esquila.

A pesar de su baja calidad, la lana tenía mucho valor en ese tiempo. Esto era a causa de la demanda que tenía la misma en el mercado, ya que era un momento en la que la producción de algodón descendió enormemente en la guerra de Secesión de EEUU. En consecuencia, solamente con la venta de la lana se lograba cubrir los gastos de la estancia por todo un año.

El galpón donde se realizaba la esquila era de ladrillo asentado en barro, el techo era con vigas de madera de pinotea y chapas de zinc, con un piso hecho de piedra local. En él se encontraba la máquina de esquila que poseía la estancia, la misma era de origen inglés, fabricada en el año 1890. Esta era conocida comunmente en ese tiempo como "máquina de Pilón" y estaba formada por 22 tijeras fijas en la pared, que funcionaban a motor.

Llegado el momento de la esquila, comenzaba la tan esperada actividad. Después de listas la máquina y la comparsa, los agarradores traían las ovejas de un brete y las dejaban maneadas frente al esquilador. Esta zona era similar a un callejón, tenía piso de tierra con el fin de no golpear la oveja que estaba maneada, a diferencia del resto del piso que sí era de piedra. Ya funcionando, la máquina le permitía al esquilador hacer más rápido el trabajo y con mas cuidado de la fibra de la lana, de esta manera había mayor sanidad. Sin embargo, la operativa de la esquila y el manejo posterior de la lana no cambio con respecto a lo que se hacía con la tijera de "aro" o "martillo" manual, sino que se usaba básicamente la misma secuencia de cortes y posiciones.

Luego de que la oveja estuviera esquilada, en caso de ser lastimada con la tijera, las heridas se curaban con polvo de "carbón de Ceibo" por alguien encargado en la tarea llamado "médico".
Después de esto, la oveja se iba por una puerta individual hacia un brete exterior donde iba la majada esquilada.
En ese momento, el "vellonero" recogía la lana y se la llevaba al "atador", quien preparaba el vellón y le "pagaba" al esquilador con una ficha. Estas eran garantía de su trabajo y se contaban al término de la jornada. Cuando el "atador" recibía al vellón, lo preparaba para alcanzárselo al "embolsador", que esperaba ansioso y usaba su peso para hacer presión sobre la lana con sus pies y así aprovechar el mayor espacio posible en la bolsa de arpillera. Había también pequeños puestos en la comparsa tales como el "benteveo", quien se encargaba de la limpieza en el galpón de la esquila, manteniendo el orden en el galpón y mirando el correcto manejo de la oveja. Generalmente eran jóvenes que comenzaban a tomarle el gusto a la actividad, para luego, obtener con la experiencia otro oficio en la comparsa.

La zafra de esquila en la estancia era una fuente de trabajo muy importante, se necesitaba gente ajena al predio para formar la comparsa de esquila y más gente para el manejo previo de la majada, para juntarla y dejarla "prolija", con la lana lista para esquilar.

En razón de que era importante el número de ovejas, el personal estable de la estancia era quien organizaba la tarea de la esquila, contratando a los trabajadores y siendo los "capataces de la cancha". Los encargados de ello podían ser los capataces de la estancia, el mayordomo de confianza e inclusive el patrón.

Por su parte, la mayoría de los trabajadores llegaban a caballo, venían desde muy lejos con otro caballo de tiro para la vuelta, y con algunas mudas de ropa, A algunos les llevaba días el viaje, sabían que valía la pena esos meses de trabajo que iban a tener en la esquila. Casi todos volvían por la zafra al año siguiente, dado que ya conocían el funcionamiento del grupo que se formaba y también la cantidad de ovejas que había. Es de destacar que por falta de mano de obra también las mujeres se dedicaban a la esquila, eran contratadas al igual que los hombres para esquilar en la estancia.

Cada persona tenía su trabajo asignado, como el cocinero: al llegar el mediodía los esperaba con la comida ya lista en olla de hierro. El personal dormía en el galpón, era muy espacioso, por lo que había lugar para todos los de la comparsa. Se formaba un ambiente de compañerismo y de amistad debido a que la esquila duraba varios meses, en el período de primavera y verano. Por supuesto, no faltaban las anécdotas en la noche de lo que pasaba durante el día en la "cancha de esquila", al lado del fuego esperando la comida. A su vez, teniendo en cuenta la dificultad de ese tiempo de zafra, eran personas que cultivaban el trabajo digno, con respeto y disfrutando de la tradición.

En la actualidad, la estancia ya no está destinada a la ganadería y los tiempos de esquila que se daban en ella terminaron. Ahora es un espacio destinado a la producción forestal cuyo territorio es ocupado con los plantíos. Es un fenómeno que se da en gran parte del departamento de Cerro Largo.

Ganadores del Gran Premio Patria Gaucha.

En prueba de Riendas Criollas de América, especial "Caballo Libre", el premio fue para Héctor Olivera.
La Mejor Paisanita: Manuela Casas.
Mariquena Trinidad es la Flor del Pago 2017
En "Paleteada en Vaquillonas" el premio fue para Juliano Duarte Lisboa y Darwin Federico Sosa.
Aparte en Rodeo, el premio fue para los participantes: Wilder González, Agustín Furest, Leandro Magallanes, Juliano Lisboa y Darwin Sosa.

 

  Aqui me ponngo a cantar Al compas de la vigüela, Que el hombre que lo desvela Una pena estraordinaria Como la ave solitaria Con el cantar se consuela.

- Martín Fierro