Sociedad Criolla Caraguatá
Comenzó a construirse en el año 1994 con el nombre de Sociedad Criolla "La Cabaña" de Las Toscas de Caraguatá, del departamento de Tacuarembó. Su primer presidente fue Heber Costa.
En el año 2004 mudó su nombre por el actual, en concordancia con la denominación del paraje donde funciona actualmente. Se iniciaron participando como Sociedad invitada, pasando a integrarse al núcleo principal en el año 2007.
Año 2026
Recrea la histórica Aduana de Paso Centurión, puerta de la frontera en el siglo XIX
La Sociedad Criolla Caraguatá propone un viaje al corazón de la frontera nordeste del país, con la recreación de la emblemática Aduana de Paso Centurión, un edificio que desde 1875 vigilaba el paso del río Yaguarón en el departamento de Cerro Largo.
Este puesto de control fue mucho más que una simple oficina fiscal. Enclavado en un punto estratégico de la línea divisoria con Brasil, cumplió funciones aduaneras, militares e incluso sanitarias durante los convulsionados años de fines del siglo XIX y comienzos del XX. Su ubicación lo convirtió en testigo privilegiado del constante ir y venir de personas, mercaderías e ideas a través de la frontera más viva del continente.
La propuesta de Caraguatá busca reconstruir fielmente la estructura original de esta construcción pública rural, representando sus espacios principales y esa atmósfera particular donde convivían el rigor del funcionario, la astucia del comerciante y la resistencia del gaucho de la vanguardia. En ese territorio de tránsito permanente, las pilchas gauchescas no eran un mero adorno: el sombrero de ala, la faja y la bombacha gaucha eran herramientas indispensables para la vida a caballo y para soportar las duras condiciones del trabajo campero.
Más que una simple réplica arquitectónica, este fogón representa un homenaje sincero al hombre de frontera y al Uruguay más profundo. Aquel donde la identidad se fue forjando al ritmo del campo, en los pasos de los ríos y en los caminos de tierra. Paso Centurión fue, en su tiempo, punto de control, lugar de encuentro y, sobre todo, un pedazo de patria en el límite mismo del territorio.