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El Refugio de los Gauchos

Sociedad Criolla El Refugio de los Gauchos

Esta sociedad nativista surge en el paraje Quiebrayugos de la sexta sección de Tacuarembó. Nació el 23 de agosto de 1985, en un predio que arrendara Manuel Motta, integrando el grupo de aparcerías fundadoras del evento.

Desde 1994 detenta personería jurídica adjudicada por el Ministerio de Educación y Cultura, luego del trámite iniciado por el presidente de entonces Juan José Ríos. Actualmente posee sede propia sobre ruta nacional número 31. Su primer presidente fue Manuel Motta.

Año 2018

Representan la Chacra de Don Celestino Grassi en Zapará

A partir de 1860, una importante corriente de italianos campesinos se instalaron en las afueras de Montevideo y Paysandú. De esta manera llegó a Uruguay Don Celetino Grassi, nacido el 29 de noviembre de 1865. En 1893 firma compromiso de compraventa por una chacra de poco más de 40 hectáreas en Zapará, en aquel entonces zona rural de la Villa de San Fructuoso.

La propuesta de Refugio de los Gauchos consiste en la recreación de la chacra de este inmigrante italiano, al margen del arroyo Sauce de Zapará y próxima al arroyo Tacuarembó Chico.

Año 2017

Recreó la representación del tema "Estancia Don Teodosio". Primeras esquilas a máquina en 1918.

A diferencia de otros países de América, Uruguay no posee una población rural establecida desde antes de la conquista. Ni aún el establecimiento posterior de pobladores de la campaña se vio influido -cultural o genéticamente- por el habitante aborigen en grado apreciable.
La configuración actual de los habitantes de nuestro país, difiere de la del resto de América, ya que su origen es casi exclusivamente europeo, con una escasa proporción de elementos africanos, y débiles y difícilmente comprobables elementos amerindios.

El historiador Renzo Pi Hugarte establece que estos caracteres se deben:
1- al escaso número de población autóctona
2- al hecho general de que con los pueblos cazadores primitivos es muy pobre la mezcla
3- a la avalancha europea que recibió nuestro país desde comienzos del siglo XX.

La introducción de la ganadería en el siglo XVII hizo que estas tierras dieran pie a la codicia humana. Comenzaron a llegar otros tipos de gentes, desde Argentina y Brasil, deseosos de hacerse de la riqueza que deambulaba en nuestros campos: corambreros que cosechaban y rápidamente se iban.

De ahí, de los gauderios brasileños, se fue formando el gaucho oriental. Su trashumante desapego, sumado al carácter zafral, hizo de él, un sujeto ideal para una explotación sin frenos. Hacía toda la fajina, hasta que resolvía sin más "dirse".

Si bien en nuestro país, existían ovejas -descendientes de las traídas por los españoles- escasa influencia tenían en la economía de acá y su valor era despreciado por el habitante de campaña.

Sólo a comienzos del siglo XIX, por obra de ingleses y franceses, comienza a tener importancia la cría ovina, con la importancia de ganado de raza, para mejorar la producción de carne y lana.

Al decir de Barrán y Nahum, 1967. "La oveja fue royendo al criollo, poco a poco, el espíritu aventurero y despreocupado por el futuro económico, que lo había caracterizado hasta entonces; lo ató al suelo".

Las exigencias que imponían al estanciero este tipo de explotación (en cierto modo intensiva, con respecto al vacuno), requiere mano de obra más o menos estable y asentada en la tierra, con una atención más constante.

En un principio fueron traídos para la tarea: ingleses y franceses principalmente vascos y catalanes.

Poco a poco nuestros criollos se vieron aquietados y lo que es peor, embretados con el alambrado, que los raleaba de los cascos de la estancias y separaba de la riqueza que el ayudaba a crear.

Se erizó el horizonte de postes, piques y alambres, y comenzó a nacer a sus orillas, el rancherío rural, proveedor de mano de obra zafral de uso esporádico y barato.

Dado el panorama histórico, en el cual los eventos políticos, que derivaron en guerras cruentas, que abundaron batalla y charamuscas fratricidas, hicieron que la producción pecuaria, sobre toda la ovina, sufriera altibajos en cuanto a calidad y número de semovientes.

4- Así llegamos a la fundación de la "Estancia Don Teodosio", ubicada en la margen derecha del río Queguay, y a unos sesenta kilómetros de la ciudad de Tacuarembó.

Perteneció a Don Teodosio Dutra Ferreira, quien se estableció en ese lugar en compañía de su padre (Teodosio Dutra Da Silveira), de su madre (Ana Ferreira), y de sus hermanos, a medidados del 1800, después de la Guerra Grande, provenientes del Brasil.

"La parte nueva de la estancia" data de 1876, y en ella se utilizaron ladrillos, piedra y zinc, como elementos innovadores para la época.

Según el Sr. Roberto Xavier (heredero), la comunicación, en aquel entonces la tenían sus antepasados de manera más o menos fluida con Bagé (Brasil) y más cerca en el tiempo con la ciudad de Salto.

Dado el lugar de basalto donde se encontraba, la crianza a escala de la oveja, fue su mayor destino.

Ya en los años 1915 al 1920, introducen en el establecimiento la máquina de esquilar con 16 tijeras. Esto para la época significó un acontecimiento y un adelanto meritorio, en consideración a la esquila tradicional o "a martillo".

La propuesta constó de 3 partes:

1) Habitación que integra lo que sería la construcción principal de la estancia o "casa de los patrones", que pudieron ser ocupadas por la servidumbre. En aquel entonces y debido a las distancias y soledades de los parajes, la seguridad era algo de tener en cuenta, por lo cual patio y casa tenían un vallado que los protegía.

2) Patio con aljibe. la presencia de este elemento (patio interno), era muy común en las construcciones de aquella época, cuyos techos estaba previsto que "desaguaran" hacia el mismo lugar, de manera que las aguas de lluvias de los mismos, llegaran al aljibe. En "Don Teodosio", dejaron de usarse estas aguas, al detectarse, a partir de la enfermedad de uno de los hijos del propietario, que estaban contaminadas. Ello motivó la construcción de un pozo "semi-surgente" y la instalación de un molino, que aún hoy está en funcionamiento.

3) Galpón de personal y despensa. Para la construcción se utilizaron elementos naturales (madera, paja y barro). En la zona basáltica de la estancia estos elementos no existían, por lo cual lo más utilizado fueron las chapas de zinc acanaladas.

4) Fogón techado. Representa el lugar donde se compartían las horas de descanso, de sociabilidad.

5) Galpón de esquila. Es el elemento central de la propuesta. Para hacerlo, se trató de tener en cuenta los materiales originales de la "Don Teodosio", con zinc, ladrillos y posición de la "Wolseley", cuya quita parte exponemos conjuntamente con el cuerpo electrógeno "Case", de reciente construcción a nafta. Se tiene el galpón, aro para embolsar lana, con vellones atados y apretados a salto del embolsador.

6) Bretes y mangueras. Se construyeron dos en la muestra, porque en el establecimiento original, había varios, uno por cada esquilador, lo que permitía un mayor control del trabajador en su tarea.

Las mangueras son espacios de espera para los animales, antes y después de la esquila.

  Cantando me he de morir Cantando me han de enterrar, cantando he de llegar Al pie del eterno padre: Dende el vientre de mi madre Vine a este mundo a cantar.

- Martín Fierro