Año 2026
"Los Tizones de Ansina" rescata del olvido a Melchora Cuenca, la compañera de Artigas
La Sociedad Criolla "Los Tizones de Ansina" propone un fogón que estará dedicado este año a Melchora Cuenca, compañera de José Artigas y madre de dos de sus hijos, una mujer cuya historia fue sistemáticamente relegada por los relatos oficiales y que hoy, gracias a esta propuesta, vuelve a ocupar el lugar que le corresponde en la construcción de la identidad oriental.
La iniciativa se inscribe en una línea de trabajo que "Los Tizones de Ansina" vienen desarrollando en los últimos años: visibilizar a aquellos actores históricamente marginados por la historiografía tradicional. Tras homenajear en ediciones anteriores a figuras indígenas y afrodescendientes, este año el enfoque se posa sobre las mujeres, entendiendo que la memoria histórica no es neutral, sino que está atravesada por relaciones de poder que determinan quiénes son recordados y quiénes permanecen en las sombras.
Melchora Cuenca participó activamente en el contexto revolucionario del período artiguista. Compartió con el prócer los años de lucha, las adversidades del éxodo y la vida en el campamento.
El fogón reconstruye la vivienda que Melchora habitó en la zona del Queguay, donde vivió tras el exilio de Artigas en Paraguay. La representación arquitectónica se basa en investigaciones arqueológicas que señalan la existencia de seis habitaciones, estufa, pozo de agua y corrales en aquel asentamiento. La construcción combina elementos de tradición jesuítico-guaraní con técnicas criollas posteriores —uso de ladrillo, teja, barro y madera—, reflejando esa hibridación cultural que caracterizó a la campaña Oriental. La propuesta asume conscientemente el carácter de "reconstrucción evocativa", no exacta, porque lo que se busca no es una réplica arqueológica, sino un espacio que transmita el espíritu de aquel tiempo y lugar.
El vínculo con la temática central de la fiesta —las pilchas gauchas— se establece de manera natural a través del trabajo de Melchora como costurera y confeccionista. Ella misma elaboraba ponchos, prendas de cargazón y vestimenta para los soldados. Su labor doméstica, lejos de ser un detalle menor, se resignifica aquí como un acto de subsistencia, de resistencia y de construcción identitaria. Fueron sus manos y las de tantas mujeres anónimas las que vistieron a los ejércitos orientales, las que tejieron el abrigo para las largas noches de campaña y las que mantuvieron viva la tradición textil que hoy orgullosamente llamamos "pilchas gauchas".
Con esta propuesta, "Los Tizones de Ansina" busca múltiples objetivos: recuperar la memoria histórica de una mujer invisibilizada; ampliar el sujeto histórico incorporando miradas de género; integrar investigación histórica y arqueológica en una recreación con fines didácticos; relacionar la figura de Melchora con la temática de las pilchas gauchas; y fundamentalmente generar una experiencia pedagógica y reflexiva para el público que visite la fiesta.