En esta edición de la Patria Gaucha, nos sumergiremos en los albores del siglo XX para revisitar la infancia en la colonia agrícola Bella Vista de Tacuarembó, alrededor de 1899.
Nuestra mirada se posa especialmente en la historia de Humberto Orsetti Andrea, un niño perteneciente a una numerosa familia de inmigrantes italianos. Él era el undécimo de trece hermanos, cuya familia provenía de la región de Udine, en la provincia de Venecia, Italia. Junto a otros inmigrantes, sus padres formaron la colonia agrícola Bella Vista. Aunque hoy en día esta colonia ha desaparecido del mapa geográfico, su ubicación se sitúa cerca de Achar, en el camino hacia San Benito, próxima a la antigua estación Cardozo Grande, hoy sumergida tras la construcción de la represa hidroeléctrica del Terra.
La colonia Bella Vista floreció hasta principios del siglo XX, cuando la guerra civil y otros factores como el fallecimiento del administrador (Coronel Sharza), el declive económico, las desavenencias entre los colonos, las plagas y la mala administración llevaron a su dispersión. La familia de Humberto Orsetti Andrea fue una de las que se vio obligada a abandonar la colonia, pasando por Chamberland antes de establecerse finalmente en el barrio Nuevo París de Montevideo.
Fue precisamente en su infancia montevideana donde Humberto encontró su vocación religiosa, influenciado por la orden Capuchina italiana (originaria de Génova) que acogió a su familia en su colegio y convento. Este niño tacuaremboense llegó a ordenarse y viajar, y al regresar al Río de la Plata, desempeñó una importante labor pastoral en Argentina y, principalmente, en Uruguay, destacándose en Maldonado. Su dedicación a llevar la fe a los hogares lo convirtió en una figura muy querida.
El profundo afecto que despertó en los habitantes de Maldonado ha impulsado incluso un proceso de canonización. ¡Quién diría que un joven de nuestra tierra, nacido cerca de la colonia agrícola Bellavista y la antigua estación Cardozo Grande, podría convertirse en santo! Sería un orgullo para los tacuaremboenses contar con otro ejemplo de santidad como lo fue el Cardenal Jacinto Vera (oriundo de Montevideo).
Quizás se pregunten, ¿cuál es la conexión de esta historia con el bicentenario de la Declaración de la Independencia, temática central de la Patria Gaucha este año? Si bien la comisión de aniversarios propone una línea temática general, las sociedades tienen la libertad de presentar otras propuestas que enriquezcan la celebración. En este espíritu, tanto la comisión como nuestra sociedad han considerado oportuno homenajear y rescatar la historia de vida de este tacuaremboense quizás desconocido para muchos.
De esta manera, la Sociedad Patria y Tradición busca tender un puente entre nuestro pasado inmigrante y la identidad gauchesca, recordando las raíces diversas que han forjado nuestra nación. A través de la historia de Humberto Orsetti Andrea, celebramos no solo la memoria de una colonia agrícola olvidada, sino también el legado de fe y servicio de un hombre cuya infancia transcurrió en el corazón de nuestro Tacuarembó.
Patria y Tradición: Celebrando los 400 Años de Santo Domingo Soriano
En una conmemoración histórica, se revive el primer asentamiento de pobladores en la Banda Oriental: Santo Domingo Soriano, fundado en el año 1624, que este año celebra su cuarto centenario.
Los visitantes tendrán la oportunidad única de sumergirse en el pasado al contemplar construcciones auténticas utilizando materiales de la época. Los ranchos, construidos con palos de árboles de monte, paja y totora, se erigen como testimonio vivo de la ingeniería rudimentaria empleada por los primeros habitantes. Los tientos cortados de cuero de animales nativos, cazados no solo por su carne sino también por sus pieles, complementan esta vista nostálgica del pasado.
La representación no solo recuerda los aspectos materiales de la vida en Santo Domingo Soriano, sino que también destaca la armoniosa coexistencia entre los nativos de la etnia de los chanaes y los primeros españoles que optaron por establecerse en este lugar. Esta convivencia pacífica abarcaba no solo la presencia física, sino también los conocimientos de la naturaleza, los utensilios de madera y barro cocido, las vestimentas escasas y las costumbres alimenticias de los indígenas, todos ellos elementos que contribuyeron a configurar el acervo cultural de la región.
Patria y Tradición se entrelazan en esta celebración, ofreciendo una ventana al pasado y honrando las raíces de nuestra historia.
Se representa la explotación rural desarrollada por Don Ezequiel Dimas Silva en el año 1919, precursor del cultivo de arroz, en la zona de la confluencia del Río Cuareim con el Río Uruguay. Representando así la primera arrocera que existió en el Uruguay en el año 1919.
El motivo es mostrar cómo era el común vivir en dicho arrozal. Se desarrollan actividades propias del mismo, como ser la cosecha, su tratamiento y secado, su cocción en diferentes preparaciones gastronómicas, etc. a fin de que el visitante no solo quede inmerso en la historia, sino que además pueda palparla a través de diversos sentidos.
Representan la Villa San Fructuoso. Esta Villa, algunos pueden pensar que la denominación inicial de San Fructuoso fue por el presidente de la época (Primer Presidente de la República Oriental del Uruguay) Don Fructuoso Rivera, pero teniendo en cuenta el calendario cristiano que marcaba el 27 de enero, fecha de este santo coincide con la fecha de creación de este poblado.
Los nombres de los 16 primeros pobladores de la Villa son, Ramón de Cáceres, José María Navajas, Máximo Arias, José de Mello, Cornelio Cantera, Mauricio Mendoza, Francisco Poinsignon, Juan Hilarión, Juan Santander, Lorenzo Fernández, Custodio Dos Santos, Juan de los Santos, Manuel Antonio Alves, José Seoanes, Florinda Meneses, y Juan Valdez.
Representan al "Hospital de Sangre" Dr. Davison y Enfermera Ana Packer, ejemplo de entrega y bondad.
A inicio del año 1890, el Dr. Davison y su esposa decidieron mudar su residencia a la localidad de Minas de Corrales que, con su población de aproximadamente 700 personas, carecían de médico residente por entonces.
Siete años más tarde, en 1897, por enfrentamientos entre Blancos y Colorados, se preparó el "Hospital de Sangre" que había sido instalado en la propia vivienda de los Davison, equipado con lo necesario por la Cruz Roja, que asimismo había nombrado a Musia Ana como su representante en la zona.
Gracias a este hospital se salvaron muchos de los heridos, que luego fueron trasladados hacia el Hospital Maciel. Otros no sobrevivieron, y alguno fue enterrado en el propio predio de la vivienda.
Reprensentan la Panadería de Vidal en consonancia con la evocación del otro gran alimento que junto a la leche materna ha sido y es sustento de la humanidad: el Pan.
En la panadería de Vidal sesionaron las primeras Asambleas Orientales: asambleas de ciudadanos precursoras de la democracia en la Banda Oriental.
Representan la Quesería Karlen de Colonia Suiza
Juan Teófilo Karlen y su familia desembarcaron en Colonia Suiza en el año 1868, procedentes del Cantón Suizo de Berna.
Continuaron aquí con sus costumbres: labranza de la tierra, lechería, producción de quesos, entre otras actividades productivas, surgiendo en forma espontánea los quesos de la colonia, que hoy galardonan nuestra gastronomía.
En este suelo oriental se mezclan naciones, identidades, costumbres, creencias económicas y surgen un "Uruguay, País de todos"
Recreó la última ejecución por pena de muerte en Uruguay, en el año 1902, en una estancia de Aiguá, departamento de Maldonado.
Ganando el Primer Premio en el Concurso de Fogones.
El premio en "prueba de Riendas Santa Josefina" para menores de 7 años fue para Antonella Abascal.
En el peligro, !qué Cristos! El corazón se me enancha, Pues toda la tierra es cancha, Y de eso naides se asombre: El que se tiene por hombre Ande quiere hace pata ancha."
- Martín Fierro