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Potros y Aperos

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Año 2025

Sociedad Potro y Apero: La historia de Nepomuceno González

A principios del siglo XX, llegó a Uruguay como inmigrante don Miguel Abrán, proveniente de Turquía. Venía en busca de nuevos horizontes, huyendo de la guerra en su tierra natal. Con él traía a su hijo, también llamado Miguel Abrán, quien daría inicio a esta historia. Sin embargo, el 12 de diciembre de 1915, el joven fue registrado como uruguayo bajo el nombre de Nepomuceno González González, marcando el comienzo de una nueva vida en este país.

Tras la muerte de su padre, siendo aún un niño, Nepomuceno tuvo que abrirse camino en un mundo de extraños. Con el tiempo, la vida lo llevó hasta la localidad de Tres Cerros, en el departamento de Rivera. Allí conoció a Santos Gómez, quien le brindó la oportunidad de trabajar en tareas rurales. Durante muchos años, Nepomuceno se dedicó a estas labores hasta que Santos Gómez decidió vender la estancia. Fue entonces cuando le ofreció la posibilidad de quedarse o comprar una fracción de aquellos campos.

Nepomuceno formó una familia con Teresa Padilla, con quien tuvo 12 hijos. Dedicó su vida a trabajar la tierra y a criar a sus hijos, a quienes les transmitió las experiencias vividas a lo largo de los años. Les contó sobre la gran sequía de 1942, la invasión de langostas entre 1946 y 1947, la inundación de 1959 y los desafíos del transporte con bueyes y carretas.

Viajar a Montevideo era una tarea titánica que podía demorar hasta tres meses, y Nepomuceno lo hacía una vez al año, generalmente en primavera. Durante el trayecto, acampaba en lugares con buena agua y pastura para alimentar a sus bueyes. Llevaba consigo alrededor de 16 bueyes, rotando las yuntas para evitar el desgaste. Transportaba productos como lana, cuero, cerda y plumas para vender en la capital. Allí le pagaban bien, y con lo obtenido regresaba a Tres Cerros con un buen surtido de provisiones para su familia y vecinos. En ocasiones, también realizaba trueques, una práctica común en aquella época.

Siempre llevaba consigo a alguno de sus hijos para que lo ayudara en el viaje, ya fuera tropeando o reparando las ruedas de la carreta en el camino. Por las noches, en los campamentos, se reunía con otros viajeros que también descansaban en el lugar. Compartían historias de sus vidas y hablaban de sus lugares de origen. Nepomuceno les contaba que en sus pagos había tres cerros llamados Cuñapirú, Medio y Alpargata, y que su rancho se encontraba entre el cerro Medio y el Alpargata, casi al pie de este último. Los que escuchaban sus relatos sonreían, pues sabían que el rancho estaba exactamente donde él decía.

Así transcurrió la vida de Nepomuceno González, convirtiéndose en un referente para los vecinos de la campaña de Tres Cerros. Su historia es un testimonio de esfuerzo, resiliencia y amor por la tierra. Don Nepomuceno González falleció en diciembre de 2019, a la edad de 106 años, dejando un legado imborrable en la memoria de su comunidad.




Año 2024

Este año, la Sociedad Potros y Aperos nos transporta a través de una historia familiar arraigada en la región de Rincón de la Aldea, un paraje situado al Oeste de la actual ciudad de Tacuarembó. A finales del siglo XIX y principios del XX, don Juan Camilo de los Santos y su esposa Clara Santos establecieron su hogar en esta pintoresca localidad. Entre los hijos de este matrimonio, destaca la figura de Donato de los Santos, el protagonista de nuestra historia.

La familia De los Santos se dedicaba al arte de la mimbrería, un oficio que han transmitido de generación en generación. La habilidad en la elaboración de muebles y objetos de mimbre fue el sustento de la familia durante varias generaciones, vendiendo sus productos y realizando trueques por víveres y otros productos necesarios.

En la actualidad, Hortencia de los Santos, quien nos acompaña hoy con sus 79 años, es descendiente directa de esta ilustre familia y heredera del ancestral oficio de mimbrero. Ella ha sido la artífice de todos los muebles y piezas que se exhiben en el rancho, una fiel réplica del hogar de sus abuelos. Su destreza y conocimiento del oficio han permitido preservar esta tradición familiar y mantener viva la historia de la mimbrería en la región.




Año 2023

Representan la historia de Cacique Sepé y sus dos hijos Aureliano y Santana, y parte de su tribu.
Desde la década de 1850 a 1860, donde los indígenas, al levantar una maleta que cayó de una carreta que iba rumbo a Villa San Fructuoso en busca de medicamentos, levantaron la maleta pensando que tendría algo de valor y lo que se encontraron fue ropa, la cual estaba infectada de la "Peste viruela".
La tribu fue diezmada gradualmente por esta devastadora plaga, y solo sobrevivieron el Cacique Sepé y sus dos hijos, quienes vivían aislados en una colina, apartados del resto de su comunidad.




Año 2022

Representan a la Pulpería "Duthil y Christi" y la muerte del Cacique Sepé.

En el año 1831, luego de la matanza de Salsipuedes, logró escapar con vida un grupo de 25 indios Charrúas al mando del Cacique Sepé. En 1837 el presidente de la Repúblic, Don Manuel Oribe hizo llamar a los Charrúas al mando de Sepé para ofrecerles amparo del gobierno, tierras y haciendas para subsistir, hubo mucha desconfianza al principio, pero al final aceptaron.

En el año 1857 hacía ya tiempo que los Charrúas y el Cacique vivían en una ladera del cerro que luego se llamaría "Cerro Sepé", distante una legua del Paso de Batoví. En las inmediaciones estaba ubicada la Pulpería "Duthil y Christi" donde concurría habitualmente el Cacique Sepé. En el año 1862 la tribu de Sepé fue exterminada por la viruela de la cual se salvaron Sepé y sus dos hijos.

Dos años más tarde, el Cacique Sepé murió presuntamente envenenado en la Pulpería Duthil y Christi al tomar un vaso de caña que le ofrecieron dos extranjeros.




Año 2020

Representan la vida de Miguel Abrám un turco del departamento de Rivera Paraje 3 Cerros.




Año 2019

Representan a la familia De los Santos: "Oficio por herencia". Esta historia da comienzos a final del Siglo XIX y comienzos del XX, en la zona de "Rincón de la Aldea", al Oeste de la hoy ciudad de Tacuarembó. Don Ceterino, como toda la familia, aprendió el oficio de mimbrero desde niño, ya que este trabajo era el sustento familiar. Era muy común realizar el trueque de sus cestos y muebles de mimbre por alimentos y víveres que la familia necesitara.

Su medio de transporte era un carro tirado por un caballo y un burro. Entre los 8 hijos de la familia está Hortencia De los Santos, quien hoy, con 74 años, se dedica al mismo oficio que su padre, trabajando en mimbre. Los muebles y piezas que ocupan el rancho en la Patria Gaucha son de su creación.





Participantes en los distintos concursos, año 2019

CONCURSO DE COMIDAS
Carla Freitas

TROPILLA
"Los Patricios"

FLOR DEL PAGO
Kamila Rodrí­guez

APADRINADORES
Dante Antunez
Nicolás Brum

JINETES
Cristián Barboza
Fernando Dutra
Robert Da Rosa
Matí­as Coitinho
Néstor Viera
Héctor Techera
Mario Dominguez
Martí­n Tabarez

Junta esperencia en la vida Hasta pa dar y prestar Quien la tiene que pasar Entre sufrimiento y llanto, Porque nada enseña tanto Como el sufrir y el llorar"

Martín Fierro