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Lazo Rienda y Boleadora

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Sociedad Criolla Lazo Rienda y Boleadora

En 1991 se constituyó esta aparcería criolla identificada con la actual ciudad de San Gregorio de Polanco, pero integrada además con vecinos de los parajes aledaños, Cerro Chato, Charata, Paso Hondo, Cañada del Estado y Carpintería. Su primer presidente fue Felipe Gastambide.

La sede propia se concretó en 1997, en el paraje Cerro Chato, en un viejo almacén y casa de familia conocido como de "Doña Guillerma". Su construcción conserva paredes de piedra y cuenta además con cantina, baños y un amplio ruedo.

Inició su participación como Sociedad Invitada, pasando a integrar la categoría principal desde 1995.


Año 2026

"Lazo, Rienda y Boleadora", reconstruye la estancia "El Cordobés", síntesis de la vida rural en el norte uruguayo

La Sociedad Criolla "Lazo, Rienda y Boleadora" presenta la recreación de la estancia "El Cordobés", un establecimiento que resume como pocos la esencia del mundo rural del norte del país entre fines del siglo XIX y comienzos del XX. La propuesta busca hacer visible la cotidianeidad de la campaña, ese entramado de trabajo, familia y tradición que forjó la identidad del Uruguay profundo.

El Cordobés responde a una tipología arquitectónica sobria y funcional, con casco de estilo sencillo, materiales locales y una disposición pensada para las necesidades de la producción ganadera. Lejos de los grandes cascos señoriales de algunas estancias patricias, esta construcción representa lo que fueron la mayoría de los establecimientos rurales de la época: espacios donde la arquitectura respondía a la necesidad antes que a la ostentación, y donde cada rincón tenía una función vinculada al trabajo y la vida comunitaria.

La elección de El Cordobés para esta recreación obedece a tres razones fundamentales. En primer lugar, su representatividad: sus rasgos son comunes a muchas estancias norteñas, lo que permite al público comprender el contexto regional sin caer en excepcionalidades. En segundo término, su valor documental: la estancia ofrece un escenario ideal para explicar las prácticas productivas, la organización del trabajo y los modos de habitar sin necesidad de recurrir a elementos elitistas o extraordinarios. Por último, su potencial didáctico: la escala y simplicidad constructiva posibilitan una reconstrucción fiel, utilizando técnicas tradicionales alineadas con el espíritu de preservación histórica del encuentro.

El marco temporal en que se inscribe la estancia la vincula, además, con procesos históricos de gran relevancia para el país. El período de fines del siglo XIX y comienzos del XX guarda relación con el contexto de las revoluciones de 1904, acontecimientos que marcaron un punto de inflexión institucional y social, consolidando transformaciones en la organización del país y contribuyendo a la construcción de una identidad colectiva más definida. La mención de este contexto no busca una conmemoración política, sino situar la vida rural representada en su tiempo histórico.

La crónica que sustenta esta presentación es fundamentalmente una aproximación a la historia cotidiana. La intención es rescatar la estancia como escenario donde convivían la producción, la familia y la sociabilidad, ese espacio donde se forjó gran parte de la identidad rural uruguaya. Con la recreación de El Cordobés, El Gato Verde busca que esa historia deje de ser abstracta y se convierta en experiencia tangible. No se trata solo de mostrar un edificio, sino de recrear un modo de vida, evidenciando cómo la arquitectura, los oficios y las costumbres se integraban en un mismo paisaje cultural.



Yo no soy cantor letrao, Mas si me pongo a cantar No tengo cuándo acabar Y me envejezco cantando: Las coplas me van brotando Como agua de manantial."

- Martín Fierro