Año 2026
"Los Renuevos" trae al fogón la leyenda de Martín Aquino, el último matrero
La Agrupación "Los Renuevos" propone una de las leyendas más fascinantes de la campaña uruguaya: la historia de Martín Aquino, aquel hombre que la tradición oral recuerda como "el último matrero" y que, entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, se convirtió en símbolo de la resistencia del gaucho perseguido.
Ponciano Martín Aquino nació en 1889, hijo natural de Francisca Aquino, una humilde lavandera de la zona de Tala. Su origen humilde y las circunstancias de la época marcaron su destino. Como tantos otros gauchos de su tiempo, vivió en los márgenes de una sociedad que se modernizaba y que, con el alambramiento de los campos y la consolidación del latifundio, empujaba a muchos hombres de a caballo a la ilegalidad.
Su vida dio un vuelco cuando, enfrentado a su patrón en circunstancias que aún hoy se debaten, debió echarse al monte para siempre. A partir de entonces, Aquino se convirtió en matrero, esa figura del gaucho alzado que vive fuera de la ley pero que, a diferencia del bandido común, cuenta con la simpatía y protección de la gente humilde del campo. "Mi libertá es lo que quiero", decía, según los versos que le atribuye la tradición popular.
Su fama creció por su habilidad para moverse en los montes del Santa Lucía, por su destreza con el caballo y las armas, y por una serie de enfrentamientos con la policía que lo convirtieron en una pesadilla para las autoridades y en un héroe para los paisanos. Perseguido implacablemente, llegó a ser capturado y encarcelado en la cárcel de Minas, de donde protagonizó una espectacular fuga en 1913 que conmocionó al país.
Pero todo héroe tiene su final. El 5 de marzo de 1917, en un rancho de Fraile Muerto (Cerro Largo) Martín Aquino fue rodeado por dieciséis policías. Acompañado por Roque Franco y el Indio Melgarejo, resistió hasta el último aliento. Herido y sin escapatoria, cumplió la promesa que se había hecho a sí mismo en prisión: nunca más volvería a ser encerrado. Usó la última bala de su revólver para quitarse la vida, prefiriendo morir libre a entregarse. Tenía apenas 27 años.
Los Renuevos invita al público a conocer esta historia en su fogón. Y para quienes deseen una experiencia más vívida, el martes 10 a las 16:30 horas realizarán una representación teatral que recreará aquellos años, con especial énfasis en el momento de la fuga de la cárcel de Minas en 1913. Un homenaje respetuoso a la memoria de un hombre que, como tantos otros, sólo quiso vivir en libertad.